miércoles, 28 de diciembre de 2011

OTRO CUENTO DE NAVIDAD




Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

         Aléxida llegó feliz a casa de su abuela.¡Navidad! ¡La ocasión más alegre para encontrarse con toda la familia! (Las otras ocasiones “grandes” ocurrían cuando alguien fallecía…pero era todo tan aburrido…)
Nada más entrar una mezcla de olores agradables llegó a su nariz: hallacas, pan de jamón, ponche crema, dulce de lechosa, ropa nueva…
Entró corriendo y se lanzó en brazos de “Mamagrande” (Su mamá la había acostumbrado a llamar así a Doña Gume -su nombre era Gumersinda-  en lugar de utilizar el común “abuela” para que “no la pusiera vieja”)
       Eran siempre los primeros en llegar (una semana antes), por eso participaban en todos los preparativos: la elaboración de las hallacas (Le encantaba ayudar a colocarle “los adornos” y comerse a escondidas unas cuantas pasas en los momentos de descuido de los adultos), acompañar a las tías a realizar las compras de última hora, el ensayo de villancicos y aguinaldos con su tío Ernesto…  Este llegaba, cuatro en mano, y organizaba el ensayo. Todas las noches de 7 a 9 ¡Adiós televisión!…Todos en la sala reunidos a ensayar aguinaldos y villancicos tradicionales amén de los nuevos cantos que agregaba el tío, músico autodidacta y compositor, de su propia cosecha.
Tres sonajas hechas con chapas de refrescos , un cuatro y un tambor improvisado con una lata de leche, más la alegría de cada uno eran suficientes para formar “la parranda” . La tía Alicia se encargaba de ir haciendo la lista, organizando así el orden en que se cantarían los villancicos  el 24 de Diciembre. Porque esa noche, a las 12 en punto, reunidos todos alrededor del pesebre grandísimo
cantaban con gran alegría el Nacimiento del Niño Dios.
Entre las imágenes de María y José, el pesebre que había pasado todo el mes de diciembre vacío, cubierto apenas con un pañuelito blanco era ahora ¡Al fín! soporte para la hermosa imagen del Niño Dios, importada de España, una preciosidad.
Y ese momento de algarabía era, justamente, el que aprovechaba el Niño Jesús para pasar por el cuarto de la abuela y dejar sobre su cama los juguetes para todos los niños presentes.
Cuando concluía el canto del último aguinaldo de la lista todos se apresuraban a ir al cuarto de la abuela. Los pequeños a buscar sus juguetes, los grandes a indicarles cuales les correspondían.
Porque el Niño Jesús jamás dejaba una nota con el nombre del propietario del juguete en cuestión, (Claro, era tan chiquito que no sabía escribir) pero los adultos sabían (¿Cómo? ¡Misterio!) lo que correspondía a cada cual.
Este año la sensación fue la muñeca grandísima que el Niño trajo a su prima Brigitte. No sólo era enorme (Le llegaba hasta la cintura) sino que ¡Tenía cabello! Una verdadera melena rubia que le pasaba de los hombros.
Aléxida la miraba extasiada a la vez que observaba a Brigitte con admiración…¡Su prima tenía qué haberse portado super bien todo el año! Aléxida que no era traviesa y más bien tenía fama de tranquila y juiciosa, había recibido del Niño una muñeca pequeña, poco más grande que su mano. Aunque era linda y además abría y cerraba los ojos dependiendo que estuviera de pie o acostada y le gustó mucho, sin embargo, pronto la dejó olvidada sobre el sofá. Mientras los adultos bailaban ella y Brigitte jugaron con la muñeca grande. El resto de sus primos eran varones, así que andaban persiguiéndose, organizando carreras con los carros a control remoto recién estrenados o lanzando fuegos artificiales desde la platabanda de la casa mientras ella y Brigitte peinaban sin cesar a la muñeca y le cambiaban el vestido por otro que había traido “de repuesto”.
Su prima no solo le permitía jugar ella, sino que le dijo que sería la madrina y podría ponerle nombre.
Jugaron hasta que el sueño contenido pudo más que sus deseos de jugar y se quedaron dormidas placidamente abrazadas ambas a Beba, como había decidido Aléxida que se llamaría la muñeca de Brigitte.


Sitio web de la imagen: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_4609.htm

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL PAYASO






            No era un payaso feliz -como los de las canciones infantiles- pero tampoco era un payaso triste - como los de las canciones para adultos-. Era simplemente un payaso de la vida real. Y por ser tan real, su vida estaba llena de claroscuros, de alegrías y tristezas que se sucedían unas tras otras.
            Hoy esperaba en el andén del metro a que llegara el siguiente tren. 
           Se sentía un poco cansado y por ello en lugar de situarse - como la gran mayoría - justo detrás de la franja amarilla para asegurarse un puesto en el vagón, permanecía con la espalda apoyada de la pared. 
           Llevaba gafas muy oscuras que ocultaban sus ojos. No sé por qué llevaba unos anteojos tan oscuros, pero los llevaba sin importarle que yo no supiera por qué. Total, él era el protagonista de la historia y yo, simplemente, la escritora que trataba de sacar un buen relato .
           Giró un poco la cabeza hacia donde yo estaba y una sonrisa se dibujó apenas en sus labios. 
           La criatura frente al creador. o el creado frente a la creadora...¡Epa, yo no lo había creado! Él era real ¿Recuerdan? Lo que tenía qué crear era la historia. 
          Era un payaso...pero no estaba vestido de payaso ni mucho menos. Vestía normalmente. Pero era un payaso y  yo lo sabía y él no ignoraba que yo lo sabía. Llegó el tren y entre los apretujones logró abordarlo. Hubo muchos forcejeos en ese momento entre los que pugnaban por salir y los que luchaban por entrar. Todo amenizado por la voz del altoparlante con el rutinario  "Dejar salir es entrar antes"  al que nadie hacía caso en Caracas, menos en la Estación Capitolio y para colmo en plena hora pico – aunque ahora que recuerdo, en Capitolio ultimamente todas las horas eran horas pico-.
        Yo no logré subir -el payaso sí-. No pude seguirlo, ni observarlo, ni entrevistarlo. De hecho ni siquiera logré abordar el tren y el metro partió con mi payaso y con mi historia inconclusa y opté por salir de la estación y tomar el bus a casa.
Sitio web de la imagen:
http://www.google.co.ve/imgres?imgurl=http://lamoda.com.es/wp-content/uploads/2011/03/raybanwayfarerkz1.jpg&imgrefurl=http://lamoda.com.es/gafas-de-sol/&usg=__yI030jo5PS_v6GxVhaZG45uLX74=&h=375&w=351&sz=19&hl=es&start=8&sig2=vlsPfR2l6sia8l171GyIaw&zoom=1&tbnid=vzYlXvrK_Fud-M:&tbnh=122&tbnw=114&ei=cd_4Tt_MKMKItwftxYjQBg&prev=/search%3Fq%3Dlentes%2Boscuros%26hl%3Des%26sa%3DG%26biw%3D1024%26bih%3D655%26gbv%3D2%26tbm%3Disch&itbs=1

PRACTICANDO HOKKU




Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

¡Qué brisa suave!
La nieve hace figuras:
Flores del aire
----------------------

Flores de almendro
florece así tu imagen
dentro en mi pecho.

NOTA: 
El conocido haiku de la poesía japonesa nació del hokku. Para recibir clases gratuitas de poesía japonesa, practicar, participar en concursos, sigan el link:

domingo, 25 de diciembre de 2011

HUELE A NOSTALGIA



Por María Teresa Fuenmayor Tovar

Huele a nostalgia.
Se cuela
entre los insterticios de mi alma.

No importa
si el cielo está brillante.

Se huele la nostalgia
entre la tarde.

Si el suspiro susurra
igual te siento
¿Lejos?
Son distancias que mienten...
¿Cómo sacarte de dentro?

Me basta
cerrar los ojos para verte,
tenerte lejos
para cerca tenerte.

Huele a nostalgia
en la orilla
-en el centro, 
contra corriente,
los ensueños idos-.

Sitio web de la imagen: http://www.definicionabc.com/general/nostalgia.php

TÚ OTRA VEZ, SOLEDAD



Por María Teresa Fuenmayor Tovar

Un minuto más y la alcanzaría el nuevo año. Pasó la mano por su cuello enjugando así las gotitas de sudor que, fastidiosas, se deslizaban por él. Se levantó con desgana decidida a darse una ducha. Estaba empapada. Miró hacia la ventana. La cortina quieta, signo inequívoco de la ausencia total de brisa. Ya en la ducha, observó la jabonera adosada a la pared y, perpendicular a ella, colgado, el otro marido como solían llamar en su tierra jocosamente al cepillo para restregarse la espalda. Suspiró y unas rebeldes lágrimas encontraron pronto camino a través de sus mejillas.
¡Había tenido tanta mala suerte con sus maridos...! ¡Con todos! Habían sido duros como el mango de ese cepillo, pero jamás serviciales o colaboradores y menos aún acariciantes como este otro marido. 
Bajo la ducha, cuando ya el agua bautizante había arrastrado consigo sudor y lágrimas se rió de sí misma al pensar que, de todos, el mejor había sido este otro marido inerte y de plástico.
Fresca se asomó a la ventana, sacando la cabeza y medio cuerpo fuera de ella y dejando la soledad dentro del cuarto -sola también-.
Pronto la alcanzaría el nuevo año, se entremezclaba el bullicio de la gente con los sonidos de los fuegos artificiales, la música a todo volumen  que salía de cada casa formando una cacofonía no desagradable sino alegre.
El camino hacia su casa estaba bordeado por las luces navideñas que se había dado la tarea de colocar de árbol a árbol y la oscuridad luchaba tratando de apocar las lucecitas multicolores que seguían triunfantes en su tarea de agregar alegría y color a la noche ya alegre de por sí.
Unas campanadas llenaron el aire y se llegó al culmen esperado: el abrazo de fín de año. 
Volvió dentro de su cuarto, recuperó su soledad y se quedó dormida abrazada al retrato de su último marido...aquel que se había ido justo cuando comenzaba a acomodarse.


Sitio web de la imagen: http://jimegatica.blogspot.com/2011/12/mi-soledad-y-yo.html

DENTRO


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

El amor se fundió con la noche
 y  fecundamos millones de estrellas
 radiantes de sortilegio.

 El amor se llenó de sencillez
 y su dulzura se volvió corazón de arequipe
y ya no fué mas la carnada, por el contrario, 
se volvió cazador para la presa, 
sacapuntas para el lápiz, 
suspiros para el enamorado. 

 Llevo tu amor cambiante y volátil 
 no como un trofeo
 sino como una insignia 
 que dice a dónde pertenezco.

sábado, 24 de diciembre de 2011

ES QUE...¿SABES? NO SÉ LA FECHA EXACTA


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar


Quise celebrar tu cumpleaños 
en diciembre como siempre
y me dijeron que no naciste 
en esa fecha
y me dijeron...y me dijeron...y me dijeron...
¡Un montón de cosas!
Sin embargo
aunque a veces quienes usamos tu nombre no amamos
se que eres el Amor
y si no perdonamos
se que Tú trajiste el perdón
y si juzgamos al otro
por la cantidad de bienes que posee
se que Tú elegiste nacer pobre
y aunque tus seguidores
nos sigamos portando mal
continúo tratando de seguirte
a pesar de mis propios traspiés en el camino
Y aunque digan que la estrella de Belén
fué tal vez un ovni
y...digan mil cosas más...
nada de esto empaña
la alegría por tu Natividad
Disculpa, Señor, si celebro en diciembre
-lo hago con amor, creo que es lo que importa-
y es que  con alegría
celebraré -nuevamente-
tu nacimiento este veinticinco
es que...¿Sabes? 
No se la fecha exacta


FELIZ NAVIDAD A TODOS


Sitio web de la imagen: http://visitemosmisiones.com/blog/noticias/esta-noche-pesebres-vivientes-en-obera/


"VAMPIROS AL SOL" (Capítulo 2 de 6)



El Encuentro

Zhaidy organizaba los libros en los estantes utilizando su innato
sentido artístico (los libros eran su paleta del pintor)
Se decía a sí misma que los libros -como la comida- 
entraban por los ojos y tenía una forma especial de ubicarlos, no sólo por temas sino tomando en cuenta la combinación de colores y figuras de sus portadas y esto hacía que la persona que comprara uno interiormente se
programara para regresar a adquirir el de al lado.
De pronto sintió algo como una comezón en la nuca, esa incomodidad
que produce una mirada insistente. Se dio vuelta con un movimiento
estudiadamente casual y le vio. Ah, otro vampiro, por supuesto.
De vez en cuando (muy de vez en cuando) ocurría uno de estos
encuentros, un cruce de miradas, algo de curiosidad (a distancia
siempre) de parte y parte y finalmente el alejamiento...
Continuó su labor, pero la incomodidad persistía. Él la seguía con la
mirada. Tenía en su mano un libro que hojeaba sin ver. Se volvió nuevamente y sostuvo su mirada. Cara común, nada especial,
cabello entrecano, tez oscura...pero había algo...inquietante en su
mirada (aún para ella). Y mientras su mirada le recorría notó el medallón
en su cuello. 
Se quedó paralizada. Llevaba una camisa negra,
algo desabrochada y allí, sobre su pecho, el legendario medallón.
Con su forma particular. Y aún a esa distancia pudo reconocer los
míticos signos. Sus labios temblaron, él lo notó de inmediato pues
contuvo una sonrisa burlona.
Una tormenta se desencadenó en la mente y sentimientos de
Zahidy: él podría liberarla...si lo decidía, si lo quería.
El Mito estaba frente a ella y era real. Era el único que usaba
(el único que podía usar) ese medallón. Y era el único que podía liberarla
de la maldición., el único que podía volverla humana... de nuevo.
Se le acercó. El la miraba de una forma extraña...que no lograba
descifrar.
-Ese medallón...usted es...
No fue capaz de continuar. El asintió simplemente:
-Sí, así es.
-Y usted...sólo usted puede...
-Puedo...si quiero.
Hizo énfasis en las dos últimas palabras y guardó silencio.
Continuó hojeando el libro, ahora recorriendo las ilustraciones con la
vista, como si de pronto hubieran cobrado gran importancia para
él. Como si estuviera solo.
Zahidy se indignó:
-Usted me miraba.
-Y tú a mi, ¿Y?
-Sabe quién soy.
-Sé lo que eres, no quién eres. Hay una diferencia allí.
-No quisiera...no quise...no quiero ser así. Usted me puede ayudar.
El diálogo se había desarrollado sin contacto visual ya que el
persistía en ver las ilustraciones del libro. Ahora alzó la mirada y
con voz repentinamente ronca ripostó:
-Y a mí... ¿Quién me ayuda?
-Pero usted...
-Sí, nadie lo puede hacer. En realidad...ni lo necesito...ni lo deseo...
Mi estirpe es muy antigua, puedo decirlo con orgullo -Sin embargo
había amargura en su voz, Zahidy lo notó de inmediato -pero yo
tampoco elegí. No elegí por mí... ¿Por qué elegir por ti?
Ella lo trataba de usted, él insistía en un con un dejo de ironía en
la voz. Zahidy, furiosa, le dio la espalda ¿Qué quería? ¿Que le
rogara? ¿Qué podría ofrecerle ella a cambio? La incipiente
esperanza se desvaneció dando paso a una punzante frustración.
Dio la vuelta de nuevo...ya no estaba. Sola otra vez frente a la estantería
sentía, sin embargo, su presencia allí, inquietante, como si algo
de su esencia hubiese sido dejado tras sí.Se acercó a la puerta
con rapidez, miró hacia fuera, por la acera (la calzada), por la
avenida...nada. Ni rastro. Pensó que ya no le vería más...deseando
estar equivocada al respecto...y sin saber que en realidad lo estaba.


Sitio web de la imagen: http://www.paleoastronautica.com/058_siglos_7_8.html

lunes, 12 de diciembre de 2011

NACE JESÚS


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

Nace Jesús (Nombre que significa “Salvador”)
trae consigo el mensaje de redención,
la obligatoriedad del amor,
la urgencia de la paz,
la vigencia del compartir…

Viene con humildad (Él, Ser Supremo)
Nace en pobreza (Él , Dueño y Creador de todo).
No le creerán (Él, el ünico que no miente)
y le matarán (A Él el dador de la vida)
.
Nace Jesús
y no podemos ser indiferentes
porque en el día más lindo del mundo
se humanó para estar más cerca (Él, el Omnipresente)
y nos dejó EL MANDAMIENTO:
“Que sean uno como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti para que el mundo crea”

Nació Jesús, y en Navidad recordamos ese nacimiento y festejamos su natividad.
Mis votos para que experimentes su nacimiento, su redención, su amor, su paz.

QUE CADA DÍA SINTAMOS SU RENACER EN NUESTROS CORAZONES.

PARA TI Y PARA TUS SERES MÁS QUERIDOS

FELIZ NAVIDAD

FUENTE DE LA IMAGEN: http://sanfontibon.blogspot.com/


domingo, 4 de diciembre de 2011

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO




Por Marìa Teresa Fuenmayor Tovar 
Helga...Helga...tenía algo de brújula...en el peor sentido de la palabra. No quería decirle "hechicera" porque le daría un halo enigmático que no merecía. Bruja...bruja...brújula...y él permanecía pegado, asido, adherido a ella como si estuviese imantado.
Era de esas mujeres de huesos grandes y movimientos casi varoniles, emanando sin embargo una sensualidad que ponía nerviosos a todos los hombres que se le acercaban y en estado de alerta permanente a las mujeres que les acompañaban.
No era una beldad, por el contrario, tenía un rostro adusto, un bigote incipiente sobre el labio superior que se negaba a depilar diciendo que era "su gancho". Piel blanca, con un tono perlado, y unas cejas gruesas que delimitaban y servian de marco a unos ojos negros "como paraparas-reía ella misma con su voz de bajo profundo".
Sus ojos eran su única belleza. Pero verlos era caer en un abismo profundo, profundo, que hacía olvidar el entorno y envuelto en el cual sólo se podía sentir el vértigo de la posesión repentinamente deseada.
Y él  había caido en ese abismo, víctima de esos ojos que no se cerraban ni siquiera en el momento del climax  en el cual las pupilas contraidas como dos puntitos casi invisibles parecían emitir destellos luminosos de chispeante color azul, dorado, malva...
Y era en ese momento y en el después, cuando ya la laxitud se apoderaba de cada músculo y de cada tendón que le corrían por el cuerpo escalofríos de dicha y de miedo porque era cuando pensaba que esto no podía ser real y de serlo no podía durar. Entonces apretaba los dientes, y apoyada la cabeza con fuerza entre los dos turgentes y sudorosos pechos dejaba escapar un alarido de triunfo, ansia, deseo satisfecho y miedo a la vez...que era como la señal que Helga esperaba para comenzar otra vez los juegos preparatorios del siguiente round que lo dejaba esta vez sí, totalmente sin fuerzas y desmadejado sobre la cama revuelta, en cualquier extraña posición, mientras ella, sorbiendo algún jugo de fruta -era totalmente abstemia- le observaba con esos ojos increíbles y un gesto de burla en sus labios.
FUENTE DE LA IMAGEN: http://epicospensares.blogspot.com/2007/08/mrame.html

MARÍA EUGENIA Y EL PÀJARO QUE NO ENTRÓ






Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

María Eugenia se angustió cuando en POR QUÉ VOLAR AL SUR vió que Maura decía su parlamento y se quedaba a la espera del pájaro azul que tenía que entrar por la esquina izquierda del escenario.
Maura, a pesar de ser casi una aficionada en las tablas, se las arregló para alargar un poco la escena a sabiendas de que el público, por no haber estado presente en los ensayos y por tratarse de una obra de estreno, aún tardaría un poco en notar que algo pasaba.
María Eugenia corrió tras bastidores y encontró el vestuario de Alexis abandonado de cualquier manera sobre una silla. No lo pensó dos veces, se lo puso y entró en escena.
Autora al fin y al cabo de la obra, dio lo mejor de sí y supo transmitir tanto sentimiento que el público terminó de pie ovacionando la obra, el vestuario, los intérpretes y sobre todo la actuación magistral de María Eugenia.
Al día siguiente comenzaría la gira por todo el país, y con ella su consagración como Dramaturga y Directora con “La Pequeña Compañía de Teatro”
Al término, dejó encargada de todo a Sayuri, su asistente japonesa, eficiente y responsable como pocas y se dirigió, furiosa, a casa de Alexis. ¿Qué se creería? ¿La versión masculina de una “Prima Donna”? Si pensaba que era imprescindible…
Subió las modestas escaleras que llevaban al altillo donde vivía el bohemio, entró sin llamar –Alexis mantenía siempre la puerta abierta- con mil reproches que murieron antes de salir de su boca. Un solo vistazo a la escena se lo explicó todo.
Alexis alzó la mirada, y acuclillado, sin moverse casi, le hizo señas de que guardara silencio…
Una hora después bajaba las escaleras reconciliada con la vida, serena, admirando a ese niño grandote que era Alexis y a la simpleza de su corazón…capaz de cambiar un momento de gloria por el momento glorioso de ayudar a una gata callejera a dar a luz.


Sitio web de la imagen: http://www.fotolog.com/adopciongatos/37468263


domingo, 20 de noviembre de 2011

CUATRO MESES DE RETRASO








Por: María Teresa Fuenmayor Tovar


                       El ardor se había ido junto con los años, la alegría, los amigos de entonces y el dulce y bullicioso hogar materno. Sus pisadas sonaban a humedad, en el chapotear involuntario sobre el pavimento de esas calles de un país extraño donde se viera obligado a pedir refugio.  
                      El régimen había caído, su nación se iba recuperando poco a poco, restañando heridas antiguas. Muchos de sus amigos habían regresado a la patria, otro habían muerto y algunos más, como él mismo, seguían desterrados, viviendo un olvido voluntario, sin voluntad ni fuerzas para regresar, sin ánimo ni entusiasmo para quedarse. 
                      Los políticos - esos seres extraños - hacían compromisos, pactos y los rompían con tanta facilidad que serían casi admirables de no ser porque en ese cambio de las reglas de juego se llevaban por delante más vidas humanas de las que contabilizaban.
                      Sus dedos tantearon nuevamente el paquetito que permanecía en uno de los grandes bolsillos del pesado abrigo. Increible que en esta era tecnológica alguien aún utilizara el correo ordinario para enviar noticias. Noticias que llegaban con cuatro meses de atraso. Pudiendo comunicarse via email, con web cam y demás.  
                      Cerró la vieja puerta tras sí, se quitó la ropa y el calzado, todo húmedo y brumoso como el eterno invierno en que vivía desde hace...¿Cuánto? ¡Ya hasta la cuenta había perdido!  Un rápido baño, y empijamado y empantuflado se sentó en el sillón -lanzando al suelo primero el montón de periódicos del domingo con la mitad de las hojas leidas y la otra mitad aún por revisar, subrayar, recortar y clasificar -.
                      Observó cuidadosamente y por enésima vez las estampillas, luego, con mucho menos cuidado abrió el sobre y comenzó a leer.
                      Las noticias le llegaban con cuatro meses de retraso...las lágrimas corrían por sus mejillas con cuatro meses de retraso y su corazón dió un vuelco con cuatro meses de retraso...
                      Al día siguiente ya tenía el boleto en mano, todo empacado y dispuesto y cuando abordó el avión le pareció que dejaba en este país brumoso, tan distinto al soleado y brillante en que naciera y se criara, le pareció que dejaba, digo, toda la nostalgia, toda la pesadumbre y toda la tristeza del mundo. 
                     Y en la medida que el aeroplano despegaba y se estabilizaba, su ánimo también se elevaba y cerrando los ojos, sonrió mientras  la alegría y la esperanza confortaban su hasta entonces corroído corazón. Y su mano derecha no dejaba de acariciar el sobre que le trajera las buenas noticias, las mejores noticias...el prometer de la esperanza... con cuatro meses de retraso.






"VAMPIROS AL SOL" (CAPÍTULO 1 DE 6)


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

CAPÍTULO I "EL INICIO"

Había terminado de leer el último capítulo de Amanecer , la más reciente novela de la exitosa saga vampírica escrita por Stephanie Meyer (lo había bajado en formato pdf de www.scribd.com) y suspiré. Me había atrapado la acción, la emoción, el romanticismo, la belleza de la trama. Yo también tenía una historia para contar, sólo que...
Había dos diferencias fundamentales. La primera: yo no era escritora. La segunda: mi historia era verídica...
Las historias vampíricas no eran ahora remotas (Transilvania). Había seguido con el corazón en la boca la odisea de Bella y sus amigos, había recorrido con ellos desde Alaska hasta el Amazonas, Canadá, Italia, aún el mismo y soleadísimo Phoenix...
Y estaba aquí, en mi tierra natal, en la soleada capital de Venezuela, sabiendo que realmente la luz solar no era impedimento para el desarrollo de ese tipo de...¿Vidas? ¿Especies?
Mi familia había arrastrado una maldición por generaciones.... ¿Quién, en Venezuela, no había escuchado hablar de brujas? No esas que vuelan en escobas sino esos pájaros negros, grandes, feos, que caen por las noches en los techos para espiar lo que se habla en las casas, que empavan (es decir, traen mala suerte) esas casas, que sobresaltan y hacen llorar a los bebés y que al simple conjuro de un -"¡Ven mañana por sal1" se presentan al día siguiente a primera hora (y en forma humana) solicitando el ingrediente antes mencionado.


¿Quién, en Venezuela, no había escuchado o vivido de cerca una experiencia con duendes, aparecidos, entierros de morocotas (antiguas monedas de oro venezolana), encantos?
Mi tío Adriano tenía una amiga que vivía en El Valle. Una hermana suya afirmaba vivir maritalmente con un encanto bajo la corriente de un río, en un sitio lleno de piedras preciosas, con serpientes enrolladas como asientos. Lugar al cual no se podía acceder si se llegaba con fósforos (cerillas) o sal. Un día llegó a visitar a su hermana quién, incrédula ante su historia, le colocó en la cartera a escondidas una cajita de fósforos. La hermana se fue, varias horas después regresó llorando desesperada por no poder encontrar el portal de acceso. La amiga de mi tío confesó su acción. La caja de fósforos fue retirada de la cartera y su hermana, disgustada, se fue...para no volver más.
Sin embargo...no se oían historias sobre vampiros en Venezuela. (¿No se oían?) Bien, no eran tan frecuentes o populares . Sí podía recordar de niña a una vecina contándole a mi madre acerca de cierto presidente de nuestro país en cuyo mandato desaparecieron muchísimos niños de muy corta edad que le servirían de alimento por ser ...vampiro. .Recuerdo que papá intervino diciendo que se trataba de un millonario brasilero a quien le habían diagnosticado la lepra y le habrían garantizado curación si se bañaba con sangre joven. Según mi papá era este señor el que estaba tras esas desapariciones. Recuerdo haber escuchado a mi mamá contando acerca de un pión (nunca decía peón) de la hacienda en que naciera que se iba al matadero para tomar de las reses recién sacrificadas un vaso de sangre fresca. Según mamá este señor era fuerte como un toro.
Si, esas eran...leyendas, o como decía mi abuela, cuentos de camino que servían para desviar la atención de los casos reales. Servían para desviar la atención de ...nosotras.
Algunos puntos de la saga de Crepúsculo eran ciertos. (Muy pocos, en realidad. Simple coincidencia) Otros muy (demasiado) lejos de lo verdadero.
En mi familia ...todo se había iniciado varias generaciones atrás, en Barlovento (tierra ardiente y del tambor). Comenzó con un desliz de mi tataratatarabuelo (español, oriundo de las Islas Canarias) con la hija mulata de un peón de la hacienda de cacao "Las Nenas" en Caucagua. (Hacienda de la cual era el administrador). La chica perjudicada reveló la identidad del culpable a su madre quien maldijo a mi tataratatarabuelo y enterró un trabajo de Magia Negra cuyos efectos sufrirían todas las mujeres de su familia. Mi tataratatarabuelo se vió abandonando la hacienda de la noche a la mañana con su mujer, sus ocho hijos y yendo a Caracas a pie, a caballo y en burro. Cruzando siete pasos de río para finalmente llegar a la Capital “ con una mano adelante y otra atrás” (dícese de quien es muy pobre) después de haber nadado en la abundancia. Fue allí que comenzó su calvario, donde se vió obligado a presenciar la distorsión de sus cinco niñas. ¿Por qué ese ensañamiento con nosotras ante una culpa eminentemente masculina? No lo sé. Jamás lo entendí. Solo sé que de los ocho hijos de mi tatarabuelo cinco eran hembras. Cinco seres marcados por la fatalidad...ellas y sus descendientes...para siempre.
Había comenzado a escribir mis reflexiones, pero me arrepentí, solté el bolígrafo...¿Qué lograría con ello? No me creerían. Y si alguien lo hiciera...no me podría ayudar.
No, nadie nunca jamás cambiaría las cosas. Estaba condenada...para siempre. Crepúsculo era otro mundo. Un mundo irreal en el cual entre vampiros y humanos podían crearse lazos de amistad y de amor. Una novela fascinante, pero novela al fín.
Bajé al sótano, a mi despensa. Extraje la jeringa de mi bolsillo y me aproximé a la joven que me miraba con ojos aterrorizados como siempre, como cada semana en los últimos dos años.
Extraje mi ración semanal de sus deterioradas venas. Dos meses más duraría, como mucho, luego tendría qué sustituirla. Salir de cacería. Rutina.
Mientras su sangre entraba en mi cuerpo renovando mi energía tuve un pensamiento de rencor hacia ese tataratatarabuelo cuya culpa expiaba. Cuya culpa me convertía en asesina sin alternativa. Y envidié a esos ficticios Cullen que podían subsistir sólo con sangre animal.
Me fui a la cama (nosotras sí dormimos) no sin antes programar la hora a la cual sonaría el despertador. Al día siguiente, lunes, no debería faltar al trabajo.
Sonreí con amarga ironía, pues como dependienta de una librería, al dia siguiente vendería novelas vampíricas a decenas de clientes. Clientes que al salir con el libro de moda en sus manos jamás sospecharían que se los había despachado...una verdadera vampira.


NO SE PIERDAN EL CAPÍTULO 2: “EL ENCUENTRO” DONDE SE CUENTA CÓMO ZAHIDY CONOCE A UN ENIGMÁTICO PERSONAJE CAPAZ
DE CONVERTIRLA CON SUS PODERES MÁGICOS EN UN SER HUMANO NORMAL. ¿LOGRARÁ ELLA CONVENCERLO PARA QUE LO HAGA?


SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://www.bubok.es/libros/191815/Vampiros-al-sol-y-otros-cuentos


MI NIÑO ESTÁ ENFERMO


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar
Mi niño está enfermo,
su fiebre
desata en mi alma
mil miedos.
Sus ojos brillantes
no ríen, su ser bullicioso
no siento.
Mi niño está enfermo,
se callan
las voces traviesas
de casa
y sus piececitos
no corren
de un lado hacia el otro
en el alba.
Le subió la fiebre
y la noche
-que siempre es tan corta-
fué larga
velando su sueño
-que inquieto-
algún quejido entre-
cortaba.
Ayer fuí a la escuela
en su nombre
y traje escondida
hasta casa
la blanca franela
que alegre
para el Día del Padre
pintara.
Huellas de sus manos
recorren
la tela (en el frente
y la espalda)
y además se leen
los nombres
suyo y de su padre
en "la panza".
Espero que pronto
se cure,
espero esté bien
y mañana
que es "Día del Padre"
amanezca
con una sonrisa
en su cara.
Mi niño está enfermo
¡Qué triste
y qué silenciosa
la casa!


SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://monaguillosdelaasuncion.wordpress.com/2011/09/22/oracion-por-un-nino-enfermo/

jueves, 10 de noviembre de 2011

SIN RAZÓN




¿Por qué no puedo amarte sin razón?
¿Por qué buscar razón para el amarte?
¿Por qué habremos de dar explicación
si aún hoy no hallo respuestas
a preguntas de antes?
Siendo el vivir
tal cual
sólo un absurdo
y siendo tu mirar
claro mi puerto
¿Por qué debo explicar
que eres oasis y
yo no sé vivir
en un desierto?
La vida no responde
a mis preguntas
y lo que aún no se
sigue en misterio
más contemplarte a ti
justo a mi lado
valdría más que algún
sano criterio.
Ya no busco respuestas
cansada estoy
de inquirir por lo que
ninguno sabe.
Me basta con amar
y en mi delirio
creer, tal vez soñar,
que tú me ames.
No hay ley en el amor
cuando se enciende
y no apaga jamás
su fuego intenso
Si es fín él en sí mimo
da alegría
y si busca respuesta
un infierno.
Sé que no leerás
las letras mías
y aún te recuerdo así
callado y tierno.
Mi corazón te sigue
donde vas
no puedes escapar 
de mi recuerdo
a donde vayas tú
irá mi amor
y aunque no vuelva a verte
aquí te espero.

TOMASITA



Por:María Teresa Fuenmayor Tovar
Cuando Alexida llegó con su familia a Varadero lo hizo destilando sudor por todos sus poros. El calor de Puerto Cabello era para ella algo nuevo. Seis años después de ese día seguía siendo para ella emocionante escuchar el silbido ronco de las sirenas de los barcos al atracar en el puerto.
Varadero era un barrio nuevo. Un espacio ganado (¿O robado?) al mar. Simplemente habían dragado el puerto y tomado sedimentos del fondo. Acumulados en el lugar apropiado permitieron a la costa ser más ancha y pronto hubo una franja nueva de terreno, tentación irresistible para quienes –como su familia- buscaban tener –sin dinero- una casa propia.
El suelo bajo sus pies era una mezcla de arena y conchas de caracoles (enteras, partidas o pulverizadas) siendo, sin embargo y contra toda lógica, terreno fértil.
Allí “se daba” todo lo que se sembrara. En el patio trasero sembraron una mata de coco que crecía lenta pero a la vez notoriamente.  Junto a la cocina, una mata de ocumo con hojas enormes se había convertido en la admiración de los amigos –escasísimos- que los visitaban.
Las paredes estaban “tapizadas” con papeles gruesos en colores vivos y satinados. Hojas que habían repartido en el barrio los vecinos que trabajaban en el muelle como caleteros. Con sus 30 x 40 cm se habían convertido en rudimentarios sustitutos del papel tapiz y unían lo ornamental a lo utilitario ya que además de servir de ornato tapaban perfectamente las ranuras que quedaban entre las tablas y con eso salía menos el sonido de las conversaciones.
Le hubiera encantado que no sólo le llegara del muelle el olor del salitre y el sonido del silbato de los barcos. Le hubiera encantado asomarse a la puerta y ver el mar.
Sin embargo, asomarse era ver un largo paredón blanco de lo que parecía ser una pensión o algo así y de donde con mucha frecuencia se escuchaba una voz femenina que gritaba: “-Tomasitaaaaa…”   y alargaba la “a” final de manera cantarina.
 A veces se asomaba y se sentaba en una sillita al lado de la puerta para escuchar el ya familiar “- ¡Tomasitaaaaa!”
e imaginarse a Tomasita.  Por algún motivo la imaginaba pequeña, algo regordeta, de piel cobriza, ojos grandes, negros y brillantes y un cabello lacio, muy lacio. 
El nombre en sí mismo ya era atractivo. En su familia ni de chiste le hubieran puesto a una mujer por nombre Tomasa…porque Tomasa era nombre de mujer pero no de niña y mucho menos de bebé. Y como las mujeres nacían como bebés siempre se buscaba que los nombres fueran suaves: Alicia, María, Luisa…pero no Tomasa.
A una niña no se le puede decir Tomasa. Quizá el nombre se lo había puesto el papá y la mamá se lo abreviaba con el “ita” final. Tal vez era por eso que al llamarla alargaba el “ita” de su creación, como para suavizar y feminizar aún más ese nombre fuerte.
“-¡Tomasitaaaaaa!”.
Nunca escuchó a alguien responder al llamado. Jamás sintió el sonido de la voz de Tomasita. Tampoco logró percibir de detrás de ese paredón blanco alguna otra voz, sonido, ni palabra.
Cuando al pasar los años otros lugares, otros paisajes y otras personas llenaban su vida diaria y el recuerdo de Puerto Cabello se hacía cada vez más débil entre tantos detalles olvidados, la nostalgia por el sonido de los barcos al atracar y del nombre Tomasita rodeado del encanto que rodea sólo aquello que no llegamos a conocer se convirtieron en iconos representativos del Puerto.
Puerto Cabello era un sonido. O, mejor, eran dos sonidos: el “Tuuuuuuuuuuuuuu” del silbato y el cantarino “-¡Tomasitaaaaa….!”
La era tecnológica era ahora una tentación. Le provocaba difundir la historia por Twitter, Sonic, Facebook  y encontrarse de pronto con que una cara regordeta, de piel cobriza, ojos grandes, (negros y brillantes) y cabello lacio le dijera en el chat:
“-Señora…¡Soy Tomasita!”


Sitio web de la imagen: http://www.mundofotos.net/foto/jitomision/363345/la-ciudad-de-puerto-cabello-venezuela

domingo, 30 de octubre de 2011

EN EL UMBRAL



Por María Teresa Fuenmayor Tovar

En el umbral de los sueños idos
tristezas y azahares.
En el umbral de lo no compartido
misterios singulares.
Sueños insomnes
recuerdos de un mañana
sonrisas de un “Te quiero”
que jamás se escuchó.
Y vuelve la noche
con su nostalgia.
Y en su silencio
circundado de fragancias dispares,
delimitado por murmullos inconexos,
la convicción
-etérea y pétrea-
de tu amor.


SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://placas-solares.blogcindario.com/2009/03/00020-a-la-luz-de-la-luna.html

ARSÉNICO



Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

Seguía atacando la botella de ron, único recurso -estaba convencido- que tenía para mitigar sus penas. Quedaba aún otro...ese que no tenía marcha atrás...el del arsénico. Lo tenía en un frasquito "escondido - a la vista". Estaba convencido que si dejaba algo "a la vista" era la mejor forma de esconderlo...nadie repararía en ello. Así que el frasco con el arsénico se llenaba de polvo en el centro de la mesa de la cocina, al lado de la fuente con frutas plásticas (espantosas) sucias también y el frasquito en cuestión no era tomado en cuenta en las requisas familiares que se implementaban bajo la etiqueta de "limpieza general" cada vez que él se ausentaba del minúsculo anexo en que vivía.
Hacía mucho que había perdido la brújula de su vida, hacía años que no miraba hacia un norte...pero al menos -por ahora- no había perdido la razón.
Al principio las intervenciones familiares en sus dominios le molestaban. Reclamó, vociferó, amenazó...para nada, no le hicieron caso...entonces cambió su forma de verlo y lo tomó como diversión...sabía que buscaban dinero...no para quedárselo...no para robarlo....más que todo para saber cuánto le quedaba, dónde lo guardaba, de dónde se sustentaba...
El haber quedado discapacitado a los 21 años le habia vuelto la vida de revés...su afición al alcohol -ya incipiente- se acentuó, al igual que el misterio de sus recursos...¿De dónde provenían?
Su otra afición era...volver de cabeza a su familia...por ello lo que antes le molestaba era ahora su diversión: ausentarse por 2 ó 3 días, fingir que no notaba al regresar que habían registrado sus pertenencias...divertirse con sus expresiones perplejas al encontrar por acá y por allá los objetos más inverosímiles..."escondidos" donde él sabía que registrarían, mientras las cosas realmente importantes, por estar tan a la vista no eran notadas.
Una vez dejó un tutú (esa falda de tejido vaporoso y transparente de las bailarinas de ballet) color rosa "escondido" en su closet. En otra ocasión en el fondo de una gaveta encontraron una visa para Australia.
Doce cajas de condones de esos que son fosforescentes y traen distintos olores y sabores dieron lugar a miles de conjeturas...!!!
Un pasa montañas de los que sólo dejan al descubierto los ojos en un clima como el suyo de calor perpetuo les preocupó...eran sus pequeñas revanchas.
Sin embargo...habían días en los cuales miraba el frasquito de arsénico como la puerta para salir de este embrollo-
 Lo detenía el hecho de no tener certeza acerca de cómo sería el embrollo del otro lado. Sólo por eso seguía ahogando sus penas en el ron y jugando al gato y al ratón con su familia.

Ese día. cuando había pasado -hacía rato- el límite de tolerancia al ron, cuando en la botella quedaban apenas algunas gotas vió como su equipo de beisbol preferido perdía vergonzosamente contra su "eterno rival".
Su silla de ruedas chirrió al precipitarse a la cocina con velocidad desacostumbrada. Tomó el frasquito de arsénico y sin pensarlo más...se lo bebió TODO de un tirón.