viernes, 6 de enero de 2012

M A R


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

Mar bravía, mar en calma,
mar oscura, mar salada.
Mar que traes a mi alma
versos tristes que me llaman.
Mar, tu sal me ha penetrado
y ya arde en mi garganta.
Y como en días pasados
verso, nube, arena blanca.
Tú escuchaste cada queja,
mis gemidos, mis palabras.
Mi secreto has conservado
y tus olas me lo guardan.
Sé que ahora eres salada
-más salada- por mis lágrimas
y te quedaste callada
cuando ante ti abrí mi alma.
Mar bravía o en calma,
tempestuosa, luz y llama.
Vas y vienes cual la vida
que hoy es, mañana cambia
y en tu fondo, en tu suelo
sepultado has mi esperanza.
Sé que no tienes la culpa
de la pena que me mata
pero mi amor se marchó
-y se fue sobre tus aguas-.
Mar bravía -si te escucha-,
mar en calma -si te habla-
dile que no he olvidado
nuestros besos, nuestras cartas
y que se me va la vida
sentada en la arena blanca
oteando el horizonte
y esperando a quien me falta.
Mar oscura, en las noches
es la luna la que marca
cada hora de su olvido
cada gota de mis lágrimas.
Mar brillante, en el día
es el sol el que achicharra
la esperanza que se muere
la alegría que se acaba.
Tus olas que van y vienen
crispadas –marea alta-
no le llevan mis suspiros
no me dicen que me aguarda
ni me mienten su regreso
ni simulan su llegada.
Mar bravía, mar en calma,
mar oscura, mar salada.
Mar que traes a mi alma
versos tristes que me llaman.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

OTRO CUENTO DE NAVIDAD




Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

         Aléxida llegó feliz a casa de su abuela.¡Navidad! ¡La ocasión más alegre para encontrarse con toda la familia! (Las otras ocasiones “grandes” ocurrían cuando alguien fallecía…pero era todo tan aburrido…)
Nada más entrar una mezcla de olores agradables llegó a su nariz: hallacas, pan de jamón, ponche crema, dulce de lechosa, ropa nueva…
Entró corriendo y se lanzó en brazos de “Mamagrande” (Su mamá la había acostumbrado a llamar así a Doña Gume -su nombre era Gumersinda-  en lugar de utilizar el común “abuela” para que “no la pusiera vieja”)
       Eran siempre los primeros en llegar (una semana antes), por eso participaban en todos los preparativos: la elaboración de las hallacas (Le encantaba ayudar a colocarle “los adornos” y comerse a escondidas unas cuantas pasas en los momentos de descuido de los adultos), acompañar a las tías a realizar las compras de última hora, el ensayo de villancicos y aguinaldos con su tío Ernesto…  Este llegaba, cuatro en mano, y organizaba el ensayo. Todas las noches de 7 a 9 ¡Adiós televisión!…Todos en la sala reunidos a ensayar aguinaldos y villancicos tradicionales amén de los nuevos cantos que agregaba el tío, músico autodidacta y compositor, de su propia cosecha.
Tres sonajas hechas con chapas de refrescos , un cuatro y un tambor improvisado con una lata de leche, más la alegría de cada uno eran suficientes para formar “la parranda” . La tía Alicia se encargaba de ir haciendo la lista, organizando así el orden en que se cantarían los villancicos  el 24 de Diciembre. Porque esa noche, a las 12 en punto, reunidos todos alrededor del pesebre grandísimo
cantaban con gran alegría el Nacimiento del Niño Dios.
Entre las imágenes de María y José, el pesebre que había pasado todo el mes de diciembre vacío, cubierto apenas con un pañuelito blanco era ahora ¡Al fín! soporte para la hermosa imagen del Niño Dios, importada de España, una preciosidad.
Y ese momento de algarabía era, justamente, el que aprovechaba el Niño Jesús para pasar por el cuarto de la abuela y dejar sobre su cama los juguetes para todos los niños presentes.
Cuando concluía el canto del último aguinaldo de la lista todos se apresuraban a ir al cuarto de la abuela. Los pequeños a buscar sus juguetes, los grandes a indicarles cuales les correspondían.
Porque el Niño Jesús jamás dejaba una nota con el nombre del propietario del juguete en cuestión, (Claro, era tan chiquito que no sabía escribir) pero los adultos sabían (¿Cómo? ¡Misterio!) lo que correspondía a cada cual.
Este año la sensación fue la muñeca grandísima que el Niño trajo a su prima Brigitte. No sólo era enorme (Le llegaba hasta la cintura) sino que ¡Tenía cabello! Una verdadera melena rubia que le pasaba de los hombros.
Aléxida la miraba extasiada a la vez que observaba a Brigitte con admiración…¡Su prima tenía qué haberse portado super bien todo el año! Aléxida que no era traviesa y más bien tenía fama de tranquila y juiciosa, había recibido del Niño una muñeca pequeña, poco más grande que su mano. Aunque era linda y además abría y cerraba los ojos dependiendo que estuviera de pie o acostada y le gustó mucho, sin embargo, pronto la dejó olvidada sobre el sofá. Mientras los adultos bailaban ella y Brigitte jugaron con la muñeca grande. El resto de sus primos eran varones, así que andaban persiguiéndose, organizando carreras con los carros a control remoto recién estrenados o lanzando fuegos artificiales desde la platabanda de la casa mientras ella y Brigitte peinaban sin cesar a la muñeca y le cambiaban el vestido por otro que había traido “de repuesto”.
Su prima no solo le permitía jugar ella, sino que le dijo que sería la madrina y podría ponerle nombre.
Jugaron hasta que el sueño contenido pudo más que sus deseos de jugar y se quedaron dormidas placidamente abrazadas ambas a Beba, como había decidido Aléxida que se llamaría la muñeca de Brigitte.


Sitio web de la imagen: http://www.soberania.org/Articulos/articulo_4609.htm

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL PAYASO






            No era un payaso feliz -como los de las canciones infantiles- pero tampoco era un payaso triste - como los de las canciones para adultos-. Era simplemente un payaso de la vida real. Y por ser tan real, su vida estaba llena de claroscuros, de alegrías y tristezas que se sucedían unas tras otras.
            Hoy esperaba en el andén del metro a que llegara el siguiente tren. 
           Se sentía un poco cansado y por ello en lugar de situarse - como la gran mayoría - justo detrás de la franja amarilla para asegurarse un puesto en el vagón, permanecía con la espalda apoyada de la pared. 
           Llevaba gafas muy oscuras que ocultaban sus ojos. No sé por qué llevaba unos anteojos tan oscuros, pero los llevaba sin importarle que yo no supiera por qué. Total, él era el protagonista de la historia y yo, simplemente, la escritora que trataba de sacar un buen relato .
           Giró un poco la cabeza hacia donde yo estaba y una sonrisa se dibujó apenas en sus labios. 
           La criatura frente al creador. o el creado frente a la creadora...¡Epa, yo no lo había creado! Él era real ¿Recuerdan? Lo que tenía qué crear era la historia. 
          Era un payaso...pero no estaba vestido de payaso ni mucho menos. Vestía normalmente. Pero era un payaso y  yo lo sabía y él no ignoraba que yo lo sabía. Llegó el tren y entre los apretujones logró abordarlo. Hubo muchos forcejeos en ese momento entre los que pugnaban por salir y los que luchaban por entrar. Todo amenizado por la voz del altoparlante con el rutinario  "Dejar salir es entrar antes"  al que nadie hacía caso en Caracas, menos en la Estación Capitolio y para colmo en plena hora pico – aunque ahora que recuerdo, en Capitolio ultimamente todas las horas eran horas pico-.
        Yo no logré subir -el payaso sí-. No pude seguirlo, ni observarlo, ni entrevistarlo. De hecho ni siquiera logré abordar el tren y el metro partió con mi payaso y con mi historia inconclusa y opté por salir de la estación y tomar el bus a casa.
Sitio web de la imagen:
http://www.google.co.ve/imgres?imgurl=http://lamoda.com.es/wp-content/uploads/2011/03/raybanwayfarerkz1.jpg&imgrefurl=http://lamoda.com.es/gafas-de-sol/&usg=__yI030jo5PS_v6GxVhaZG45uLX74=&h=375&w=351&sz=19&hl=es&start=8&sig2=vlsPfR2l6sia8l171GyIaw&zoom=1&tbnid=vzYlXvrK_Fud-M:&tbnh=122&tbnw=114&ei=cd_4Tt_MKMKItwftxYjQBg&prev=/search%3Fq%3Dlentes%2Boscuros%26hl%3Des%26sa%3DG%26biw%3D1024%26bih%3D655%26gbv%3D2%26tbm%3Disch&itbs=1

PRACTICANDO HOKKU




Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

¡Qué brisa suave!
La nieve hace figuras:
Flores del aire
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Flores de almendro
florece así tu imagen
dentro en mi pecho.

NOTA: 
El conocido haiku de la poesía japonesa nació del hokku. Para recibir clases gratuitas de poesía japonesa, practicar, participar en concursos, sigan el link:

domingo, 25 de diciembre de 2011

HUELE A NOSTALGIA



Por María Teresa Fuenmayor Tovar

Huele a nostalgia.
Se cuela
entre los insterticios de mi alma.

No importa
si el cielo está brillante.

Se huele la nostalgia
entre la tarde.

Si el suspiro susurra
igual te siento
¿Lejos?
Son distancias que mienten...
¿Cómo sacarte de dentro?

Me basta
cerrar los ojos para verte,
tenerte lejos
para cerca tenerte.

Huele a nostalgia
en la orilla
-en el centro, 
contra corriente,
los ensueños idos-.

Sitio web de la imagen: http://www.definicionabc.com/general/nostalgia.php

TÚ OTRA VEZ, SOLEDAD



Por María Teresa Fuenmayor Tovar

Un minuto más y la alcanzaría el nuevo año. Pasó la mano por su cuello enjugando así las gotitas de sudor que, fastidiosas, se deslizaban por él. Se levantó con desgana decidida a darse una ducha. Estaba empapada. Miró hacia la ventana. La cortina quieta, signo inequívoco de la ausencia total de brisa. Ya en la ducha, observó la jabonera adosada a la pared y, perpendicular a ella, colgado, el otro marido como solían llamar en su tierra jocosamente al cepillo para restregarse la espalda. Suspiró y unas rebeldes lágrimas encontraron pronto camino a través de sus mejillas.
¡Había tenido tanta mala suerte con sus maridos...! ¡Con todos! Habían sido duros como el mango de ese cepillo, pero jamás serviciales o colaboradores y menos aún acariciantes como este otro marido. 
Bajo la ducha, cuando ya el agua bautizante había arrastrado consigo sudor y lágrimas se rió de sí misma al pensar que, de todos, el mejor había sido este otro marido inerte y de plástico.
Fresca se asomó a la ventana, sacando la cabeza y medio cuerpo fuera de ella y dejando la soledad dentro del cuarto -sola también-.
Pronto la alcanzaría el nuevo año, se entremezclaba el bullicio de la gente con los sonidos de los fuegos artificiales, la música a todo volumen  que salía de cada casa formando una cacofonía no desagradable sino alegre.
El camino hacia su casa estaba bordeado por las luces navideñas que se había dado la tarea de colocar de árbol a árbol y la oscuridad luchaba tratando de apocar las lucecitas multicolores que seguían triunfantes en su tarea de agregar alegría y color a la noche ya alegre de por sí.
Unas campanadas llenaron el aire y se llegó al culmen esperado: el abrazo de fín de año. 
Volvió dentro de su cuarto, recuperó su soledad y se quedó dormida abrazada al retrato de su último marido...aquel que se había ido justo cuando comenzaba a acomodarse.


Sitio web de la imagen: http://jimegatica.blogspot.com/2011/12/mi-soledad-y-yo.html

DENTRO


Por: María Teresa Fuenmayor Tovar

El amor se fundió con la noche
 y  fecundamos millones de estrellas
 radiantes de sortilegio.

 El amor se llenó de sencillez
 y su dulzura se volvió corazón de arequipe
y ya no fué mas la carnada, por el contrario, 
se volvió cazador para la presa, 
sacapuntas para el lápiz, 
suspiros para el enamorado. 

 Llevo tu amor cambiante y volátil 
 no como un trofeo
 sino como una insignia 
 que dice a dónde pertenezco.